Dime que estoy preciosa esta noche.Hazme reír hasta llorar.Llévame a bailar.Emborráchame.Trátame como si te fuera la vida en ello.Cuídame.Régalame palabras bonitas.Hazme el amor hasta que la luna se gaste.Invitame a cenar.Háblame de sitios lejanos que jamás pisaré.Escribe canciones con mi nombre.Duerme conmigo esta noche.
Para que, estimados lectores, puedan hacerse una idea cercana, intentaré situarles.Desde mi ventana se ve otro edificio.Con sus respectivos vecinos, terrazas, ventanas y macetas.
Hasta aquí todo normal. (Voy a intentar no parecer un paranoico)
El caso es que desde hace una semana, a cualquier hora del día, la televisión del último piso está encendida.Sean las diez de la mañana, las tres de la tarde o las cuatro de la madrugada.Siempre encendida.Los dos primeros días no le di mucha importancia.Podría ser pura casualidad que siempre que mirase, estuviesen viendo la tele.Al llegar a los cinco días de emisión ininterrumpida empecé a...pensar en cosas.
La primera idea que rondó mi cabeza fue lo más lógico.Que enfrente de aquel televisor había un fiambre sentado en un sillón de orejas.Evidentemente, con una bandeja con la cena en las rodillas.
Prosigo.
Para que puedan emparanoiarse, ustedes lectores, conmigo, les daré otro dato.Durante esta semana, no he visto a nadie en esa casa.A nadie.Sólo a la caja tonta emitiendo, emitiendo y emitiendo.Me arriesgaría a decir que no han cambiado de canal en todo este tiempo, pero no puedo asegurarlo con certeza.
¿Por dónde iba? Ah, sí.No había visto a nadie durante todos estos días...hasta hoy.Esta tarde mi compañera de piso me ha llamado para que fuese corriendo a la ventana.Cuán equivocado yo estaba...Resulta que al asomarme, veo a un hombre y a una mujer a través del cristal de la terraza.A todo esto, sí, la tele sigue encendida.Entonces ha sido cuando han mirado hacia nuestro edificio, no puedo asegurar que haya sido hacia mi ventana, y han bajado las persianas.
Casi me meo encima del pavor...
¿Qué cojones pasa en esa casa?
A todo esto, son casi las cuatro de la mañana.Adivinen que es lo único que veo entre tanta oscuridad al mirar por mi ventana.
Preguntas clave:
-¿Qué debo suponer que ha ocurrido el día que ya no la vea encendida? -¿Por qué no duermo con la persiana bajada? -¿Qué dice Caroline de todo esto?
Por suerte o desgracia, de vez en cuando me encuentro con gente, con la que odio encontrarme después de algunos años.Años de pausa de noticias por ambas partes. Es en ese preciso instante, cuando media parte de mí se saca de los bolsillos la sinceridad junto con las excusas baratas y sale corriendo. La otra mitad se queda ahí.Aguantando el chaparrón.Con cara de gilipollas.
Anoche soñé con el chico que ocupaba mi habitación antes que yo.En honor a la verdad, era un sueño muy absurdo, pero me ha llevado a plantearme numerosas curiosidades.Para ser más concretos, curiosidades en lo que a la cama de mi habitación se refiere.
Me pregunto:
-Cuánta gente habrá dormido en ella. -Cuántas parejas habrán practicado el sexo en ella. -Cuántas habrán dormido en ella sin necesidad de practicarlo. -Cuántos perdieron la virginidad en este colchón. -Cuántos condones gastados. -Cuántos dormirán en ella de aquí a un año. -Cuánto sexo seguro. -Cuál habrá sido el coito más largo practicado en ella. -Cuántos amaneceres románticos. -Cuánto sexo oral. -Cuántas noches pegadas al mp3. -Cuánto insomnio. -Cuántos desayunos llevados a ella. -Cuántos tríos. -Cuántas conversaciones largas. -Cuánto sexo sin compromiso. -Cuántos pensaban en otra persona mientras hacían el amor con su pareja. -Cuántas masturbaciones. -Cuántos libros leídos en ella. -Cuántas llamadas en mitad de la noche. -Cuántas siestas. -Cuánta gente ha saltado en ella. -Cuántos orgasmos fingidos. -Cuántos gatillazos. -Cuántos últimos polvos.
Duermen a escasos metros de mí y a veces me da la impresión de no conocerles de nada.No entienden de normas ni leyes.Aunque eso tampoco les acarrea ningún problema.Nunca sé que les va a apetecer en cada momento.Sé que vendrán corriendo si les interesa lo que pueda ofrecerles.De la misma forma, me ignorarán cuando no les apetezca prestarme atención.Creo que de alguna manera, yo hago lo mismo con ellos.Muchas veces me he preguntado cómo debe ser el mundo desde la más pacífica de las vidas.Yendo de aquí para allá.De día y de noche.Me pregunto cuáles serán sus inquietudes.
Dice que ya había estado aquí alguna vez. El sitio le suena bastante, así que, si no es el mismo, se parece demasiado. Da igual. Eso no importa. Sabe que llevaba tiempo necesitando llegar. No hace ni frío ni calor. Algo de humedad quizá.
-Nene, si ves que sale muy mojada, ponla quince minutos más.