"Terapias mal llevadas sin nadie que mediara por dos histéricos. (...) Putas ganas de seguir el show, ni de continuar mintiendo. Y en un travelling algo veloz sale un "fin" en negro. Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo, fue el estreno de un gran director, le caerán mil premios."
Podría escribir un post estúpido. Rollo: "me-aburro-tanto-que-voy-a-escribir-algo". Podría contar cualquier cosa.
-Que me estoy leyendo un libro genial. Que es la segunda parte de una trilogía. Y que me está flipando tanto como la primera parte. -Que me encanta el último disco de Love of Lesbian. Empezando por el primer single y acabando por todos y cada uno de los temas que forman "1999".
-Que he empezado Carnivale y estoy empalmadísimo con tanta vida circense. -Que me estoy "perdiendo" con la quinta temporada de Lost. -Que sigo viendo Cómo conocí a vuestra madre y que me congratula, ironías aparte, que un test del Facebook me diga que de los cinco actores, soy Lily.
-Que también he empezado A dos metros bajo tierra. Y cada capítulo mola más. -Que he visto una miniserie-documental de cinco capítulos sobre la vida de Anna Frank. Y que está "wacondísima". -Que sigo echando de menos celebrities a la altura de Björk o Condoleezza Rice. -Que no quiero engancharme a OT. No. Este año sí que no. Pero que hay una canción de Labuat que me pone supercontento. (Sí, esa chica que ganó el año pasado, y que se ha cambiado de nombre. Porsiaca). -Que he estado en Granada hace poco y me he puesto ciego de tapas. (No. Aquí no pongo enlaces. Si no sabéis donde está Granada os jodéis). -Que me mola que las calles se llenen de libros estos días. Y que hagan descuentos, claro. -Que creo que todo el mundo debería conocerles. -Que sigo enamorado de Daniel Faraday. Y mucho.
Ya había pasado bastantes veces por aquella calle. Las mismas tiendas. Los mismos portales. A destacar, aquella cafetería a la que fui a desayunar una vez con Jon Kei, en la que unos muffins nos salieron a mitad de precio, previo error de la dependienta. La sucursal del banco en la que aquella mujer, desde el otro lado de la mesa, con cara de necesitar sexo desde hace bastante tiempo, me pidió permiso para fumar en mi presencia.
Ayer me quedé parado frente a aquel escaparate. Las manos empezaron a cobrar la temperatura del frío cristal. La figura de mi padre llegó a mi mente de forma instantánea. Y recordé.
Las noches de misa. Los juegos de equilibrio. Los destinos con mar. Las canciones de campamento. Las suplencias por deterioro. Las gasolineras. Las siestas. Aquel accidente leve de camino al colegio. La música de carretera.
Y más tarde. El copiloto romántico. El beso en cada semáforo. Los cristales empañados. Los asientos traseros.
Hace poco, todo se concentraba en la música de Marie y Sharleen. Ahora ni eso.