sábado 20 de febrero de 2010

morethanthis

Sólo sé que para lo perdido que estaba, fue un gran encuentro. Me merecía que me contara todas esas historias mientras los ojos se me cerraban poco a poco. Me merecía una siesta eterna con palabras en otro idioma y fotos antiguas. Y que me dijera cosas que nadie me había dicho. Y aquella frase que siempre recordaría. Y que me hiciera entender cómo sonríe la gente que vive lejos de esta parte del mapa. Y que al mirarle, supiera de sobra que yo le recordaba a él. Y que me follara de esa manera. Y otra vez. Y que cada gemido, me llevara fuera de mí. Y que allí, en esa cama, con su cuerpo desnudo sobre mi cuerpo desnudo, me hiciera entender muchas cosas. Y que a partir de ahí, el futuro me quitara el sueño. Sí, eso también me lo merecía.

jueves 11 de febrero de 2010

cafecontexto

Pues sí. Me he hecho otro blog. ¿Qué pasa?

http://cafecontexto.blogspot.com/

lunes 8 de febrero de 2010

a de asperger, de adam y de astrofísica



Hasta que no me leí El-mejor-libro-del-mundo, no conocía nada de el síndrome de Asperger. A partir de ahí, me despertó bastante curiosidad y busqué en internet acerca de este transtorno mental que entra dentro del autismo. En resumen, es un transtorno que se encuentra dentro de los transtornos generalizados del desarrollo. Entre los rasgos y síntomas más importantes de "gente Asperger" se encuentran: incapacidad para interactuar con la gente, incapacidad de comprender las emociones de otras personas, coeficiente intelectual por encima de lo normal, gramática y vocabulario por encima del promedio, incapacidad para captar ironías o dobles sentidos, poca tolerancia a cambios imprevistos, tendencia a hablar de temas de su interés sin captar el aburrimiento del interlocutor, falta de empatía e incapacidad para mentir.

La explicación a su incapacidad de captar dobles sentidos (para mí es de los rasgos que más impactan en la gente) es que lo entienden todo de forma literal. Frases cómo: "Me muero de ganas por verle" o "Tiene los ojos de su madre", ellos las interpretan de forma literal. Al escucharlas, estas frases les dejarán totalmente descolocados, pues creerán que alguien va a morir si aquella persona a la que espera no viene, y que una persona anda por ahí sin ojos porque los tiene puestos su hijo.

El caso es que anoche vi Adam. Y me encantó. Al contrario que en el El-mejor-libro-del-mundo, la película es abordada desde un punto de vista más adulto. Aún siendo así, encontramos que ciertos rasgos son exactamente iguales. Para mí, una obra maestra. Y muchas preguntas en el aire. ¿Sufre un Asperger más o menos de los que conviven con él? ¿Puedes hacer feliz a un Asperger? ¿Y al revés?

domingo 7 de febrero de 2010

by the time

Hoy, mientras fregaba los cacharros de la cena, he puesto la música que tengo en el móvil. (Soy incapaz de fregar, ducharme o vestirme sin música puesta). El caso es que ha sonado "Dios por dios es Cuatro" de El-gran-grupo, y me he puesto contento. Mucho. Entonces, me he parado a pensar en lo mucho que llevaba sin escucharla. Y lo genial que es de principio a fin. Una pasada de tema. A partir de ahí, me he dedicado a pensar en las cosas que echaba de menos. De vez en cuando no viene mal hacer un repaso, y no tiene que conllevar el entristecerse. El caso es que he caído en lo mucho que echo de menos a mi bisabuela. Y que justo esta semana ha cumplido 97 años. Y que me habría gustado darla un beso. Y que echo de menos el metro de Madrid. Y la calle Arenal. Y tocarle las tetas a mi ex-compañera de piso (cuando hay confianza, el cariño puede mostrarse como cada uno puede y/o quiere).

En fin, sólo era eso.
Mode nostálgico off.

lunes 1 de febrero de 2010

veintitantos

Sólo sé que cuando te fuiste, me quedé sentado en la silla con los brazos cruzados. Sólo sé que tenía las manos frías y que la luz de la pantalla me iluminaba la cara. Y que no tenía ninguna intención de moverme. Sólo sé que no tenía ganas de irme a dormir. Ni de ponerme a leer. Ni de levantarme a por algo de comer. Sólo sé que recorrí el pasillo como si el suelo fuera a derrumbarse tras de mí. Y que mientras me ponía el pijama se oía la lluvia golpeando contra la persiana. Sólo sé que me metí en la cama y que las sábanas estaban frías. Muy frías. Y que me tumbé de costado con los ojos abiertos. Y que me puse a pensar en si ya te habrías metido en la cama. Y que sonreí al pensar en ello. Seguramente sí.

Sólo sé que no conseguía dormirme. Y que así estuve unos veinte minutos. Quizá mas.