No sé qué es lo que hay que tomarse cuando te pones malo. Ya sea fiebre, catarro, gripe o gastroenteritis. No diferencio el ibuprofeno del paracetamol, ni la amoxicilina del augmentine. No soy capaz de controlar el espacio de horas entre toma y toma de una pastilla. Nunca me quedo en casa cuando tengo 38 de fiebre. Ni tan siquiera bebo cosas calientes, infusiones o leche con miel. Nunca voy al médico. No es que odie ponerme malo, es que creo que no sé. Por suerte, para mí, eso ocurre rara vez.