miércoles 6 de abril de 2011

la madre de todos los vicios

Esta mañana, al levantarme, era plenamente consciente de la cantidad de cosas que tenía que hacer. Es más, estaba dispuesto a organizarme. Quería hacer una lista de todas las cosas que quería dejar terminadas en el día de hoy por orden de prioridad.

Los cojones.

No hay nada peor que tener la cabeza dispersa en el día más atareado del mundo. Y si encima te llaman para ir a tomar el sol y beber cerveza con limón, con el buen tiempo que hace en estos últimos días, pues eso. Al final me he puesto a hacer cosas a las siete de la tarde. Y aquí sigo. Traduciendo, haciendo cartas de presentación, cursos on-line y demás cosas aburridísimas.

p.d.: He descubierto que ponerte a hacer todas esas cosas a última hora del día, da mucha más pereza que hacerlo a las once de la mañana.

Procrastinación 1 - Rubén 0


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