Los cojones.
No hay nada peor que tener la cabeza dispersa en el día más atareado del mundo. Y si encima te llaman para ir a tomar el sol y beber cerveza con limón, con el buen tiempo que hace en estos últimos días, pues eso. Al final me he puesto a hacer cosas a las siete de la tarde. Y aquí sigo. Traduciendo, haciendo cartas de presentación, cursos on-line y demás cosas aburridísimas.
p.d.: He descubierto que ponerte a hacer todas esas cosas a última hora del día, da mucha más pereza que hacerlo a las once de la mañana.
Procrastinación 1 - Rubén 0
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