viernes 25 de marzo de 2011

london calling

Hace unos días vi un concurso de relatos breves en el que el primer, segundo y tercer premio, consiste en un e-book. El caso es que tiene que estar relacionado con un tema en general y a día de hoy no se me ocurre nada. Tengo dos semanas más para entregarlo. Te rogamos, óyenos.
Por otro lado, sigo con mi búsqueda intensiva de trabajo, después de haberme quedado recientemente sin oficio ni beneficio. Es algo que ya sabía, pero que de cualquier forma, hace que mi humor decaiga durante estos días de búsqueda.

Pero, por lo pronto, ambas cosas quedan aparcadas. Me voy a dar de comer a las ardillas de Hyde Park, a pasear por Camden y a ejercitar mi spanglish.

See ya!

she

Dice que no es normal que, después de tantos años, me dé vergüenza pedirle la cámara de fotos para el viaje. Que prefiero no pasar por el mal trago de pedírsela (ya ves tú), antes que hacerle fotos a todo Londres.

Me tiene caladísimo. Y a día de hoy me sigo sorprendiendo.

jueves 24 de marzo de 2011

Q

Recuerda la primera vez que me viste sentado en la puerta de la biblioteca. Recuerda esa mañana en la que me contaste toda tu vida en verso. Recuerda los mensajes de móvil y la letra de aquella canción de Pereza que no te sabías muy bien. Recuerda aquel concierto en el que estuvimos los dos antes de conocernos. Recuerda las noches charlando hasta las tantas. Y el truco del patín que no llegué a contarte del todo. Recuerda la vez que te recogí con el coche en El Corte Inglés de Nuevos Ministerios. Recuerda que te dije que me quería comprar una furgoneta. Y la cara que pusiste cuando te dije que eso era una inversión a largo plazo. Recuerda que llegamos tarde al Vips y no pudimos marcarnos un desayuno en condiciones. Recuerda la primera vez que te comí la boca. Y el coche que pitaba detrás de nosotros. Recuerda la tarde tan tonta que tuviste aquel día en el trabajo. Recuerda los carretes empapados en limón. Y lo mucho que te impactó que lo hiciese. Recuerda la foto aquella que hice en el mercado y que ahora tienes de fondo de escritorio. Recuerda la noche que te dije que necesitaba dormir contigo. Recuerda lo que me contestaste. Recuerda la noche en que fui a buscarte a la salida del curro y lo importante que era para ti que estuviese un rato con tus compañeros de trabajo. Recuerda la calle en la que vivía aquella chica que iba contigo a clase en el colegio. Recuerda la cena que me hiciste. Y aquella tableta de chocolate. Recuerda que en la habitación contigua, estaban arreglando China. Recuerda todo lo que te hice en aquella cama de noventa. Recuerda aquel desayuno y la canción que sonaba en el coche mientras te acercaba al metro.

Bien. Ahora olvídate de todo.
No quiero que pienses que soy un cabrón, ¿vale?

lunes 21 de marzo de 2011

parafilias

Alguien que hasta hoy desconocía, ha leído parte de mi blog. Dice que parezco muy sensible, muy enamoradizo y que sobretodo, no soy tonto. Pero también dice que, en ocasiones, parezco el fucker más fucker de Chueca. Y que no sabe con qué lado quedarse. Muy solitario, muy huyendo de las multitudes, pero luego, post de follador sin sentimientos. No sé. Empecé con el blog hace más de tres años, sin saber muy bien por qué. Han pasado muchas cosas en tres años. De hecho, en alguna ocasión he pensado en borrar algún post. Algunos posts. De hecho, a veces borraría todo y volvería a empezarlo, pero sé que todas las cosas que hay escritas, están ahí porque en su día fueron importantes. Llegaron a ese punto de importancia en el que tuve que plasmarlas.

A veces creo que el blog debería tener una orientación fija. Un estilo concreto.

No sé. Lo mismo lo borro todo esta noche que escribo algo mañana. Según esté yo.

miércoles 16 de marzo de 2011

el día que terminé a Mark

Hoy me he levantado de muy buen humor. Y me he destrozado los bajos de los vaqueros en las escaleras de Nuevos Ministerios. Y he tomado prestado un paraguas que más tarde se ha desintegrado en plena calle Montera. He escrito un sms dándole los buenos días a alguien. Hoy me he muerto de frío esperando el tren. Y me he deshilachado el bolsillo del pantalón mientras esperaba en la panadería. He corrido detrás de un autobús que resultó no ser el que creía. He visto a una octogenaria en el metro de Ópera con el pelo muy blanco y los ojos muy verdes. Hoy me he mojado hasta calar los calcetines. Y le he ahorrado a una mujer quinientos euros. He observado a un hombre de unos cincuenta años comerse un bocata en el C2. Y en el trabajo me han regalado una bolsa de napolitanas de chocolate. He visto a una madre gritar a un niño en mitad de un centro comercial. Y he retomado una canción que empecé una vez y que tiene tres acordes. Y he terminado un libro pensando que era de lo mejor que había leído en mi vida. Y al cerrarlo, he tenido ganas de llorar.

Pero no era plan, que estaba el autobús lleno de gente.

martes 15 de marzo de 2011

little problems

Me gusta pensar que yo hace algún tiempo era como él. Y me reía por cualquier sonido extraño. O por cualquier chiste, independientemente de la calidad de éste. No digo que ahora no me ría por cualquier cosa, pero supongo que no es igual.

Me gusta pensar que cuando tienes seis años, no eres consciente de la seguridad que te rodea. De lo poco que tienes que preocuparte por las cosas cotidianas que, en un futuro, sólo estarán ahí si has hecho lo necesario para que estén ahí.

Me gusta pensar que por su cabeza no hay tiempo para pensar en nóminas, desamores, currículums, planes de vida o entrevistas de trabajo.

Nostalgia (o envidia) la mía al ver que su máximo problema, cada lunes por la mañana, es terminar los cereales en menos de quince minutos para así poder tener tiempo de ducharse y estar con el abrigo y la mochila en la puerta de casa a las 9:25.

Pues ¿quién quiere quedarse castigado sin consola el fin de semana.?