Yo salía de comprarme una camiseta gris y tú venías del HMV vistiendo pantalones pirata. Supongo que hice que no te había visto porque supuse que no te apetecería en absoluto hacer cómo si me hubieses visto. Fueron tres segundos. A veces, hasta dudo de que fueses tú. Fue visto y no visto.
Fugaz.
Como aquella noche en la que nos presentaron en un bar de Moulsham Street, nos emborrachamos, nos comimos la boca en cada portal, nos metimos mano en la barra del Chicago, bailamos Example y acabamos a las siete de la mañana en mi casa.