Busca un amante que te afine la guitarra. Y que quiera colarse contigo en la piscina del vecino. Busca un amante que quiera dormir contigo de Lunes a Domingo. Y que quiera pintarte las paredes del salón. Busca un amante que te haga eternos los días buenos. Y que quiera tenderte la ropa mientras tú te echas la siesta. Busca un amante que quiera ver películas contigo. Y no dude en besarte en los anuncios. Busca un amante que sólo quiera emborracharse contigo. Y que ponga tus canciones preferidas en el coche.Busca un amante que quiera llevarte al rastro. Y que te invite a todos los helados del mundo. Busca un amante que quiera hacerte el amor en casa de tus padres. Y que te sonría porque sí.
Y que "porque sí", sea el principal motivo de todo lo que haga por ti.
Da igual que te hayas echado la colonia esa con la que llevabas tiempo soñando. O que tengas más dinero que cualquier compañero de tu departamento. Da igual que vayas al gimnasio. O que lleves más tiempo con tu pareja que cualquier amigo tuyo. Da igual que tu coche sea mejor que el de tu hermano. O que tengas un horario de trabajo envidiable. Da igual que vivas en la mejor zona de tu ciudad. O que tu novia sea la que mejor la chupa. Da igual que tengas una carrera. O que hayas crecido en una familia con mucha pasta. Da igual que te hayan ascendido. O que tengas más éxito con las chicas que tu hermano mayor.
Todo eso da igual cuando al llegar a casa, hace un rato, te has dado cuenta de que has tenido un día de mierda.
Una tormenta había sacudido la ciudad hace poco. Zahara había sacado disco pocos días atrás. Millenium 1 estaba a punto de estrenarse. Y entre tanto verano acelerado y tantas historias a medias, todo se llenó de cajas de cartón. De cambios de salón. De compañeras de piso de 96 años. Y la vida sigue que te sigue. Como siempre.
La noche en que el 2009, de alguna manera, llegó hasta Mayo.
No sé si son las ganas de que llegue Millenium 3, la rutina diaria o esta apatía pasajera. Pero no estoy muy bloguero. No se alarmen. No voy a cerrar el blog ni nada de eso. Pero para que vean que me porto bien con los pocos que aún se dejan caer por aquí, cuelgo un texto ajeno que encontré hace un tiempo. Encajénlo como puedan. Y recuerden...no se conformen nunca.
"Sigue buscando, hay miles de premios"
Búscate a alguien que te abarque al abrazarte, y que lo haga con tal fuerza, que se te salgan las tripas por la boca.
Búscate a alguien que te bese en los semáforos, y que después, quiera lanzarse contigo bajo las ruedas de un camión.
Búscate a alguien que te cubra con una sábana cuando te quedes dormida, y que le tenga envidia al sueño por no dejarte ver quién eres cuando cierras los ojos.
.....
No busques que te inviten a copas, que te paseen en coche, que te hagan regalos, que te follen medio bien y que te digan cosas bonitas. Eso puede hacerlo cualquiera.
Era uno de los días más agotadores que recordaba. El caos había reinado en la oficina desde primera hora. Llamó a M.B. para saber si quería quedar para cenar. Un tono. Dos tonos. Tres tonos. Cuatro tonos. Cinco tonos. Nada. Apagó el ordenador. Metió el móvil en la mochila y se dirigió hacia la salida. Cuando se abrió el ascensor para bajar al párking vio que dentro había una chica de pelo castaño y con un vestido rojo ceñido. Nunca la había visto por el edificio. Sería alguna administrativa nueva. Abrió la puerta del coche, tiró la mochila en el asiento del copiloto y arrancó. En el semáforo que se hallaba a dos calles de su portal se encendió un Marlboro Light. Cayó en la cuenta de que tenía la nevera vacía. Entró al Seven Eleven y compró cuarto de kilo de queso roquefort, una bolsa de patatas sabor jamón, un litro de cerveza y una tarrina de helado con sabor a chocolate blanco. 6,10. Cogió las bolsas y salió a la calle. Metió la compra en el maletero y al cerrarlo, pudo verla dentro del Seven Eleven. La chica del ascensor. Estaba frente a una cámara eligiendo algún plato precocinado. No le dio importancia. Subió al coche y se fue a casa. Encontró aparcamiento a quince metros de su portal. Subió. Dejó las bolsas en la encimera y se desnudó en la habitación. Se metió en la ducha. Se masturbó pensando en el dependiente de la tienda que había al lado de la oficina. Salió de la ducha. Se secó con el albornoz marrón y se puso a cocinar.
"Terapias mal llevadas sin nadie que mediara por dos histéricos. (...) Putas ganas de seguir el show, ni de continuar mintiendo. Y en un travelling algo veloz sale un "fin" en negro. Me pregunto quién pensó el guión, debe estar bastante enfermo, fue el estreno de un gran director, le caerán mil premios."