miércoles 24 de agosto de 2011

a thousand miles

Yo llevo la música a todo trapo y por eso creo que no es a mí a quién saludas. Me quito uno de los cascos y te digo hola. Mierda. ¿Le conozco y no me acuerdo? Me doy la vuelta segundos después y te estás riendo, aunque no consigo saber por qué. Me entra la risa tonta y me escabullo detrás de la columna. No soy bueno con el cara a cara. Definitivamente no te conozco de nada. Me pongo a lo mío y te veo acercarte. ¿Se supone que me tengo que quitar los cascos otra vez? Te miro a través del espejo y nos encontramos por dos segundos. ¿Cuántos años se supone que tengo? Te acercas y me dices que necesitas unos guantes como los míos, ya que tienes las manos hechas polvo. Yo te digo que son bastante recomendables. Te vas a por agua y yo me fijo en tu carnet de socio que has dejado tirado en el suelo. Llego a casa. Meto tu nombre en Facebook y me aparecen decenas de perfiles. Lo introduzco de nuevo metiendo el nombre de este pequeño pueblo y sólo me aparece un niño de doce años. Vuelvo a la primera búsqueda. Me salen decenas de tíos que se llaman como tú, pero la verdad es que no recuerdo bien tu cara, por lo que puedes ser cualquiera. Desde el actor que vive en un pueblo cercano al estudiante de derecho que aparece bebiendo mojitos en su foto de perfil. Vuelvo a meter el nombre de este pequeño pueblo. Me encuentro con el niño de doce años. Me quedo un rato mirando la foto y prometo que si me encuentro al crío algún día en la biblioteca, en el Tesco o en la cola del tren, volveré a la misma hora de hoy e intentaré buscar un Ying-Yang tatuado en un brazo izquierdo.

jueves 7 de julio de 2011

dan-cing

Yo salía de comprarme una camiseta gris y tú venías del HMV vistiendo pantalones pirata. Supongo que hice que no te había visto porque supuse que no te apetecería en absoluto hacer cómo si me hubieses visto. Fueron tres segundos. A veces, hasta dudo de que fueses tú. Fue visto y no visto.

Fugaz.

Como aquella noche en la que nos presentaron en un bar de Moulsham Street, nos emborrachamos, nos comimos la boca en cada portal, nos metimos mano en la barra del Chicago, bailamos Example y acabamos a las siete de la mañana en mi casa.

viernes 10 de junio de 2011

maybe

Son casi las once de la noche. Aquí hace rato que la gente se ha metido en la cama. Han pasado casi tres semanas y si me paro a pensar, no sé si han sido tres semanas o tres horas. Cuando todo es nuevo, cuando estás continuamente conociendo gente, lugares, palabras, costumbres...el tiempo no se mide en días, ni en semanas. Simplemente empiezan a suceder cosas. Te presentan a gente de cualquier rincón del mundo. Empiezas a comer a horas imposibles. Memorizas calles. Sales a tomar algo. Te ríes sin entender del todo qué es lo que han dicho. Te haces el carnet de la biblioteca. Flirteas con el pecoso del Tesco. Duermes en una cama que no es la tuya. Rellenas papeles rezando por no equivocarte.

Sí. Han pasado casi tres semanas y ahora sé que fue una decisión acertada coger aquel avión para ver mundo.

Una vez leí que el mundo es demasiado grande como para quedarse toda la vida en el mismo sitio. Quizá sí.

domingo 22 de mayo de 2011

UK

Ya está la maleta cerrada. El Lunes a estas horas no podré hablar castellano. No sé qué va a pasar. Ni con qué me voy a encontrar. Si alguno quiere enterarse de mis andanzas británicas, lo contaré vía blog. :)


Bye bye Spain!

lunes 9 de mayo de 2011

burn

Algo espontáneo. Sin tan siquiera pensarlo previamente. Sin ninguna pretensión. Sin sexo de por medio. Sin ningún tipo de relación sentimental ni mucho menos familiar.

Un simple "me ha gustado pasar el día contigo."

lunes 25 de abril de 2011

manga por hombro

Llevo toda la mañana haciendo limpieza en mi cuarto. El propósito era desprenderme de la ropa que nunca me pongo y tirar un montón de papeles que jamás necesitaré. También he de decir que la línea que separa el "guardar cosas a las que se les tienen cariño" del síndrome de Diógenes es muy fina. Finísima.

Y así ha pasado. He empezado a encontrarme con ropa de mi ex, billetes de avión a Hungría, nóminas de todos los sitios en los que he trabajado, partituras de la parroquia, una cometa que me regalaron hace cuatro años (aún sin abrir), mis notas del instituto, llaves de sepa Dios dónde, mi uniforme del IKEA y fotos en las que yo era un niñato imberbe.

Somos lo que vamos dejando por el camino.
Es así.

viernes 15 de abril de 2011

en un mismo día

-Si hay algo que no soporto es que me coman el culo. De verdad, lo odio.
-¿Perdona? Pues no dices eso cuando...
-Ey, que le decía al Seat de atrás.
-...


-Mira que tardo poco.
-A ver, a mí me da igual. No te preocupes, tonto. Yo me lo paso bien.
-Hablaba de que tardo poco...en vestirme.